Las voces poéticas en las vivencias del amor y el dolor

Hablamos sobre el libro “Daniel. Voces en duelo”, sobre la confianza final en la poesía para afrontar el duelo, la muerte y la vida. Cuando todo desgarra, —”en las palabras creemos”—.

Las voces poéticas en las vivencias del amor y el dolor

con Piedad Bonnett

Por: Comunicaciones Siglo del Hombre

miércoles, abril 6, 2022

¿Creen que la poesía es poderosa? ¿Se han visto conmovidos a través de los sonidos de un verso, o la belleza de una metáfora o de la sinestesia de una frase? ¿Qué nos mueve? ¿Qué de ello nos hace sentir? El poder de la poesía es sanar, es comunicar lo indecible, lo no procesable, lo inmaterial, lo profundo. Sobre todo esa poesía heterotópica que no busca una validez jurídica ni epistemológica, ni tampoco una justificación o una legitimidad, y que al contrario, parte de lo sensible, de las entrañas, de la existencia, de la carne.

Le digo poesía ‘heterotópica’ porque se trata una poética de las heterotopías, como las llama Foucault, poesías que “inquietan, sin duda porque minan secretamente el lenguaje, porque nombran esto y aquello, porque rompen los nombres comunes, porque arruinan la sintaxis”. Es decir, una poesía que quiebra el orden continuo del lenguaje ordinario y que combina, transgrede, sus identidades y esencias binarias. Una poesía que traspasa el espacio uniforme, normativo y seguro de la legitimidad epistemológica (de los significados comunes) del lenguaje. Una poesía que permite crear relaciones sanadoras y novedosas sobre los signos, que inventa tonos, ritmos y subjetividades, al traer al presente lo que ya no es, al revivir lo perdido, al crear de palabras nuevas realidades y memorias.

Como apunta la escritora mexicana Cristina Rivera Garza en su libro Dolerse. Textos desde un país herido: “¿Desde cuándo una página ha detenido una bala? ¿Ha utilizado alguien un libro como escudo sobre el pecho, justo sobre el corazón? ¿Hay una zona protegida, de alguna manera invencible, alrededor de un texto? ¿Es posible, por no decir deseable, empuñar o blandir o alzar una palabra? Mi respuesta sigue siendo sí. Porque sí es una palabra diminuta y sagrada y salvaje al mismo tiempo. Porque, francamente, no sé hacer otra cosa”.

Habitamos un mundo de signos y si lo que podemos conocer depende de la ficción lingüística, si nuestro pensamiento, nuestra noción de la vida, de los demás y de nosotros mismos depende de un orden clasificatorio llamado lenguaje, debemos accionar directamente sobre esa dimensión fundamental que es la palabra, de lo decible y lo escrito, para transformar lo real. Precisamente el poder de la poesía implica crear representaciones otras, conjurar nuevos sentimientos y desestabilizar lo aparentemente determinante de la realidad y hacer que las diásporas y lo inexpresable, indecible o ahora imposible ocupe un lugar visible, se materialice dentro del mundo de quien lo lee.

Así, a través de la magia poética para crear lo real, la poesía también se vuelve una fuerza de sanación. Un poema se basa en la conexión y el reconocimiento del otro. Hay consuelo en saber que cualquier cosa que le suceda a una persona, alguien antes que nosotros también lo ha vivido. La evidencia textual de la experiencia poética nos dice que no somos alienados por nuestro sufrimiento, sino que somos llevados a la vida compartida de todos los que han vivido y muerto antes y con nosotros.


Cuando la autora belga Chantal Maillard leyó a la poeta colombiana Piedad Bonnet vivió justamente ese sentimiento de conexión universal. Piedad, de 70 años, su misma edad, tenía un hijo llamado Daniel de 28 años que se suicidó un mes de abril arrojándose al vacío, igual que su propio hijo, Daniel, que a los 28 años un mes de abril se lanzó de la terraza de su edificio. El libro “Daniel. Voces en duelo” utiliza sus creaciones poéticas para hacerle homenaje a la vida y muerte de sus hijos, sus procesos de sanación, de maternidad, de pérdida.

En esta entrevista Piedad y Chantal cuéntan cómo los poemas sobre el suicidio de sus hijos expresan cómo no tenemos la voluntad de nacer, pero sí la voluntad de irnos. Aunque ese acto de decisión no sea tan voluntario como parece, la muerte alimenta la vida, y así, la vida no es necesariamente un bien. Los escritores se ocupan de la vida misma, pero también de la muerte, de la necesidad de aceptación inmediata de los dolientes. Estos poemas atacan el taboo del suicidio ya que también lo dimensionan como pensar “fue un acto de libertad necesario”, porque fue liberador. En muchos sentidos, el suicidio es el acto más humano que se puede cometer. Al ponerlo en palabras, hacerlo poesía, así se afronta la pena junto con la escritura, con decirlo, con su magia de volverlo tangible, real. El silenciamiento del hecho y de la memoria del que llegó al suicidio es una segunda muerte, hay que darle la dignidad que se merece, hay que hacerlo verdad, hacerlo letras, poesía.

«Dice el psicoanalista que el salto hacia el vacío / es, en forma simbólica, / un regresar al vientre de la madre. / De otro modo me hubieras buscado. / De otro modo habría yo querido recibirte. (...) Hoy es domingo, según el calendario. También era domingo aquel día. Así los ciclos.  Así los sueños y la vida. Todo retorna. Salvo lo que fuimos. Vengo a ti. Me siento ante esa especie de altar que construí hace ya... ¿cuánto años? En un altillo del ropero, con los pocos objetos personales que me quedaban de ti. Me siento con una taza de té y el cuaderno. Escribir, ya sabes, es mi manera de orar.»


En el capítulo de Cartografías Editoriales del miércoles 6 de abril nos acompaña Piedad Bonnett. Piedad es poeta, novelista y dramaturga. Según la página de la editorial Vaso Roto en la que se publicó el libro, fue profesora universitaria durante tres décadas en la Universidad de los Andes. Entre sus reconocimientos se cuentan el Premio Nacional de Poesía, Colcultura, 1994, el Premio Casa de América de Poesía Americana de Madrid, en 2011, el Premio Poetas del Mundo Latino en Aguascalientes, México, en 2012, el premio honorífico José Lezama Lima de Casa de las Américas, en 2013, y en 2016 el Premio Generación del 27 en Málaga, España, por su libro Los habitados.

¿Nos acompañan? Hoy a las 8:00 p.m. por la HJUT 106.9 FM Bogotá o pueden conectarse online AQUI

Les dejamos aquí las canciones que acompañan esta ruta editorial para que inspiren la lectura y el camino…

-Tears in Heaven - Eric Clapton


-Ghosteen Speaks - Nick Cave & The Bad Seeds


-Canciones de los niños muertos - Gustav Mahler


Puedes escucharlas todas en nuestra playlist de Spotify Para echar en el equipaje

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