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La desintegración del...

La desintegración del Archipiélago de San Andrés y el fallo de la Corte de La Haya

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Este libro no se reduce al análisis escueto del fallo de la Corte Internacional de Justicia con Nicaragua de 19 de noviembre de 2012 y los efectos desfavorables para Colombia. Se trata de una obra mucho más amplia como resultado de años de investigación y de mi experiencia personal como asesor jurídico de Colombia en defensa de los grandes intereses nacionales. Naturalmente no puede faltar en esta obra una referencia a nuestro pasado histórico y así entender los errores y omisiones de nuestros agentes diplomáticos en materia de límites desde los albores de nuestra vida republicana hasta nuestros días. Si bien las controversias de Colombia no se reducen a Nicaragua, como demuestra nuestra historia política y diplomática, esta ha sido la más larga y complicada. La confrontación con Nicaragua comienza prácticamente cuando se disuelve la federación de las Provincias Unidas de Centroamérica en 1838 de la cual formaba parte y comienza a actuar como Estado independiente. Su primera pretensión se dirige a cuestionar la validez de la Real Orden de 30 de noviembre de 1803 mediante la cual el Rey de España ordena que las islas de San Andrés y la costa de Mosquitos desde el Cabo Gracias a Dios hasta el río Chagres se separe de la Capitanía General de Guatemala y se agregue al Virreinato de Santa Fe o Nueva Granada, sosteniendo, contra toda evidencia, que se trata de una célula de división militar o "comisión privativa" y no de una Real Orden de división territorial, como se deduce de sus mismos términos. Colombia desvirtuó lo sostenido por Nicaragua en el libro Blanco del canciller Diego Uribe Vargas de 1980, cuando sostuvo la nulidad del Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928, alegando una especie de vicio en el consentimiento por una supuesta invasión militar de Estados Unidos a su territorio y luego también lo hizo en el mismo proceso ante la Corte de La Haya. Lo irónico del caso es que fue Colombia la perjudicada y no Nicaragua que se quedó, de acuerdo con este instrumento, con la Costa de Mosquitos y las islas Mangles, sin contraprestación alguna y nunca la consideró suficiente como lo demuestra esta nueva historia diplomática entre los dos países. La verdad es que Nicaragua no escatimó esfuerzo alguno en desconocer, primero los títulos de Colombia en la Costa de Mosquitos y después sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia. En 1890 invadió las islas Mangles, como parte que eran de nuestro archipiélago caribeño y después en 1894 se apoderó de la Costa de Mosquitos y le cambió el nombre por el de Departamento de Zelaya, que conserva hasta hoy. Colombia, en cambio, se limitó a enviar notas de protesta. Fueron mucho más significativas las cartas de repudio por la invasión dirigidas a nuestras autoridades por los raizales en las que manifiestan además su intención de seguir siendo colombianas y para ello solicitan su protección. Lo mismo puede decirse del general de origen XII NOTA INTRODUCTORIA sanandresano, George M. Hodgson, al enfrentarse heroicamente a las autoridades y al ejército nicaragüense, que finalmente le costó que sus enemigos lo envenenaran y que además, según se afirma también se debió a su oposición a la entrega de la Costa Mosquitia y al tratado que iba a firmarse en 1928 para su protocolización. Todo ello sin que Colombia ni siquiera se hubiera notificado

Este libro no se reduce al análisis escueto del fallo de la Corte Internacional de Justicia con Nicaragua de 19 de noviembre de 2012 y los efectos desfavorables para Colombia. Se trata de una obra mucho más amplia como resultado de años de investigación y de mi experiencia personal como asesor jurídico de Colombia en defensa de los grandes intereses nacionales. Naturalmente no puede faltar en esta obra una referencia a nuestro pasado histórico y así entender los errores y omisiones de nuestros agentes diplomáticos en materia de límites desde los albores de nuestra vida republicana hasta nuestros días. Si bien las controversias de Colombia no se reducen a Nicaragua, como demuestra nuestra historia política y diplomática, esta ha sido la más larga y complicada. La confrontación con Nicaragua comienza prácticamente cuando se disuelve la federación de las Provincias Unidas de Centroamérica en 1838 de la cual formaba parte y comienza a actuar como Estado independiente. Su primera pretensión se dirige a cuestionar la validez de la Real Orden de 30 de noviembre de 1803 mediante la cual el Rey de España ordena que las islas de San Andrés y la costa de Mosquitos desde el Cabo Gracias a Dios hasta el río Chagres se separe de la Capitanía General de Guatemala y se agregue al Virreinato de Santa Fe o Nueva Granada, sosteniendo, contra toda evidencia, que se trata de una célula de división militar o "comisión privativa" y no de una Real Orden de división territorial, como se deduce de sus mismos términos. Colombia desvirtuó lo sostenido por Nicaragua en el libro Blanco del canciller Diego Uribe Vargas de 1980, cuando sostuvo la nulidad del Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928, alegando una especie de vicio en el consentimiento por una supuesta invasión militar de Estados Unidos a su territorio y luego también lo hizo en el mismo proceso ante la Corte de La Haya. Lo irónico del caso es que fue Colombia la perjudicada y no Nicaragua que se quedó, de acuerdo con este instrumento, con la Costa de Mosquitos y las islas Mangles, sin contraprestación alguna y nunca la consideró suficiente como lo demuestra esta nueva historia diplomática entre los dos países. La verdad es que Nicaragua no escatimó esfuerzo alguno en desconocer, primero los títulos de Colombia en la Costa de Mosquitos y después sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia. En 1890 invadió las islas Mangles, como parte que eran de nuestro archipiélago caribeño y después en 1894 se apoderó de la Costa de Mosquitos y le cambió el nombre por el de Departamento de Zelaya, que conserva hasta hoy. Colombia, en cambio, se limitó a enviar notas de protesta. Fueron mucho más significativas las cartas de repudio por la invasión dirigidas a nuestras autoridades por los raizales en las que manifiestan además su intención de seguir siendo colombianas y para ello solicitan su protección. Lo mismo puede decirse del general de origen XII NOTA INTRODUCTORIA sanandresano, George M. Hodgson, al enfrentarse heroicamente a las autoridades y al ejército nicaragüense, que finalmente le costó que sus enemigos lo envenenaran y que además, según se afirma también se debió a su oposición a la entrega de la Costa Mosquitia y al tratado que iba a firmarse en 1928 para su protocolización. Todo ello sin que Colombia ni siquiera se hubiera notificado
  • Isbn
    9789583515255
  • Peso
    1.4 MB
  • Número de páginas
    296
  • Idioma
    Español
  • Formato
    PDF
  • Protección
    DRM
  • Referencia
    BKW187302