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Oraciones forenses colombianas
En la legislatura ordinaria de 1823, se debatió en el senado el primer proceso político. Los senadores Diego Gómez y Vicente Azuero negaron validez a la credencial del vicepresidente de la república, Antonio Nariño, electo senador por Cundinamarca. Las sesiones de ese período legislativo debían comenzar el 2 de enero, pero varios parlamentarios no pudieron llegar oportunamente a Bogotá, a causa de la guerra. En abril inició labores y se concretaron contra Nariño los tres cargos que él mismo resume al comienzo de su defensa así: fraude al tesoro de diezmos; conducta criminal al entregarse voluntariamente al enemigo español en Pasto (1814), y no tener el tiempo de residencia en el país después de su regreso de Cádiz, para ser senador, que era de tres años, según el ordinal 3º del artículo 95 de la Constitución. El 24 de abril el senado resolvió avocar el estudio del negocio, e hizo saber al procesado que debía comparecer y defenderse; además, designó una comisión para redactar el proyecto de fallo, que sería sometido al estudio de la corporación. El 15 de mayo llegó Nariño al recinto del senado, cuyas barras se encontraban llenas; cojo y casi ciego, entró conducido por un ujier y tomó asiento al lado del obispo de Mérida. En medio de un silencio impresionante, el acusado pronunció su discurso; al terminarlo, los senadores de pies y todos los presentes aplaudieron emocionadamente a Nariño, quien pudo ocupar su curul. Pocos meses después, el 13 de diciembre, falleció en la Villa de Leiva; había nacido en Bogotá el 9 de abril de 1765.
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Isbn9789583516382
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Peso3.8 MB
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Número de páginas544
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IdiomaEspañol
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FormatoPDF
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ProtecciónDRM
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ReferenciaBKW187375