search
¿No encontraste lo que buscas? Prueba aquí
Subtotal USD $ 0,00
Total USD $ 0,00
  • Impreso
La condición obrera

La condición obrera

  • Año de edición 2014
USD $ 54,98

En su Diario de fábrica, testimonio excepcional de esta experiencia, Simone Weil transcribe la angustia, el miedo y la degradación padecidos durante las jornadas de trabajo y recoge la rabia impotente, el hastío, la amargura, las lágrimas, las broncas, la preocupación por dormir, la extinción de la facultad de pensar, pero también los escasos momentos de luz fruto de algún inesperado gesto de bondad. Todo ello lo resumirá más tarde en una conocida frase al padre Perrin: «Estando en la fábrica, confundida a los ojos de todos y a mis propios ojos con la masa anónima, la desgracia de los otros entró en mi carne y en mi alma».

0 ejemplares disponibles en la web
Déjanos tu correo para ayudarte a encontrarlo
En su Diario de fábrica, testimonio excepcional de esta experiencia, Simone Weil transcribe la angustia, el miedo y la degradación padecidos durante las jornadas de trabajo y recoge la rabia impotente, el hastío, la amargura, las lágrimas, las broncas, la preocupación por dormir, la extinción de la facultad de pensar, pero también los escasos momentos de luz fruto de algún inesperado gesto de bondad. Todo ello lo resumirá más tarde en una conocida frase al padre Perrin: «Estando en la fábrica, confundida a los ojos de todos y a mis propios ojos con la masa anónima, la desgracia de los otros entró en mi carne y en mi alma».
  • Formato
    Impreso
  • Estado
    Nuevo
  • Isbn
    978-84-9879-468-7
  • Peso
    0.46 kg.
  • Tamaño
    15 x 23 cm.
  • Número de páginas
    360
  • Año de edición
    2014
  • Edición
    1
  • Encuadernación
    Rústica
  • Referencia
    TRC10268
  • Colección
  • Código de barras
    9788498794687
Simone Weil

Simone Weil

Autor

(París, 1909) Nacida en el seno de una familia agnóstica de origen judío, estudió en el liceo Henri IV, donde tuvo como profesor a Alain, y luego en la Escuela Normal Superior. Enseñó filosofía en liceos hasta que problemas de salud la obligaron a dejar la docencia. Vinculada al pacifismo y al sindicalismo revolucionario, trabajó en fábricas y participó brevemente en la guerra civil española, en la columna Durruti. Entre 1935 y 1938 vivió una intensa aproximación al cristianismo, sin abandonar su vocación. Tras la ocupación alemana, se exilió con su familia y colaboró con la Francia Libre. Murió en 1943 cerca de Londres.